YouTube contiene un raro video (de los escasos existentes) del gran economista británico John Maynard Keynes en el que explicita las consecuencias positivas de la eliminación del patrón oro en la economía de Gran Bretaña.
Una interesante artículo de investigación del portal español “La Historia sin historietas” da cuenta de por qué la inflación fue uno de los motivos de la caída del Imperiorio Romano.
Según data el artículo, “existe la creencia comúnmente aceptada que carga las culpas de la caída del Imperio Romano sobre las tribus germánicas, que, bárbaras, harapientas e iletradas como eran, tomaron al asalto una sociedad refinada, culta y próspera. Pero una de Las verdaderas causas del fin de Roma como Imperio y, lo que es más importante, como civilización no fueron los bárbaros, si no los propios emperadores romanos, que dinamitaron su propio mundo aplicando recetas económicas que hoy nos resultan muy familiares.
En el invierno del año 211, el emperador Septimio Severo se encontraba en la provincia de Britania peleándose con los pictos. Entonces se puso malo y se murió; pero antes reunió a sus dos hijos, Caracalla y Geta, junto a su lecho de muerte y les dio un último consejo para gobernar el inmenso imperio que les legaba: “Vivid en armonía, enriqueced al ejército, ignorad lo demás”. Caracalla prometió cumplirlos, pero pronto se olvidó del primero de los preceptos y liquidó a su hermano para poder mandar él solito. Leer el resto de esta entrada »
Desde la crisis económica y el rol de las religiones hasta el caso Strauss-Kahn, dos de los filósofos más leídos de la actualidad, Peter Sloterdijk y Slavoj Zizek, analizan presente y futuro de Occidente. “Hemos acumulado tantas deudas que la promesa de reembolso en la cual se funda la seriedad de nuestra construcción del mundo ya no puede sostenerse”, denuncian.
POR NICOLAS TRUONG en Revista Ñ
Occidente vive una crisis del porvenir: las nuevas generaciones ya no creen que vivirán mejor que las anteriores. Una crisis de sentido, de orientación y de significación. Occidente sabe más o menos de dónde viene pero le da trabajo saber adónde va. Ciertamente, como decía el poeta francés René Char, “nuestra herencia no es precedida por ningún testamento” y a cada generación le corresponde dibujar su horizonte. Nuestros tormentos, sin embargo, no son infundados. El sentido de lo común se fragmentó. Con el “cada uno en lo suyo”, el sentimiento de pertenencia a un proyecto que trascienda las individualidades se evaporó. El derrumbe del colectivismo –tanto nacionalista como comunista– y del progresismo económico dio lugar al imperio del “yo”. El sentido del “nosotros” se dispersó.
La idea de partición, de bien común y de comunidad parece volar en pedazos. Sin embargo, son muchos todavía los que no desean confiar la idea de comunidad a los comunitarismos que acosan a un planeta desgarrado. Entre ellos se cuentan Peter Sloterdijk y Slavoj Zizek, filósofos europeos, que aceptaron debatir públicamente por primera vez sobre estos temas.
Todo los separa en apariencia. El primero es un seguidor de la filosofía individualista de Nietzsche; el otro, un marxista allegado a los movimientos alternativos. El primero es más bien liberal, el segundo, calificado como radical. Gracias a la fuerza metafórica puesta al servicio de sus audacias teóricas, Peter Sloterdijk (se pronuncia “Sloterdeik”) se dedica a captar la época sobre todo gracias a una morfología general del espacio humano, su famosa trilogía de las “esferas”, que se presenta como un análisis de las condiciones por las cuales el hombre puede volver habitable su mundo. Leer el resto de esta entrada »
“La década del 80 fue un período de acelerada expansión económica en la Argentina. El volumen de las inversiones de capital sobre pasó en esos años al de todos los anteriores, especialmente en lo que respecta a los capitales británicos. [...] en 1889 Argentina absorbió entre el 40 y el 50% de todas las inversiones británicas hechas fuera del Reino Unido. [...]
Parece ser que la dificultad [para Francia y Alemania] de competir con Gran Bretaña se debió a que la expansión de sus exportaciones a la Argentina durante los años 80 fue el resultado […] de una combinación de cuatro factores principales: capacidad de suministrar artículos que se adaptaban en su aspecto técnico a las necesidades existentes; capacidad de otorgar créditos a corto plazo y de invertir en cantidad suficiente a largo plazo; capacidad para organizar nuevas empresas y dirigir eficazmente las existentes; capacidad para evitar conflictos políticos con la Argentina y mantener una actitud imparcial respecto de las fuerzas políticas internas del país. […] Leer el resto de esta entrada »
La divisa se implementó en junio de 1985 para enfrentar el alza de precios, pero derivó en una hiperinflación; los motivos del fracaso, según los especialistas.
Veinticinco años pasaron desde su aparición y 18 desde su extinción. Su existencia, aunque breve, fue bastante conflictiva: en sólo siete años, pasó de ser la estrella de un plan que lo pretendía sólido, a desvanecerse con el correr de los minutos. El Austral fue una punta de lanza que se desafiló con facilidad, en un contexto corrosivo.
Un 15 de junio de 1985, Juan Vital Sorrouille, por entonces ministro de Economía del gobierno de Raúl Alfonsín, lanzó el cambio de moneda. El Austral reemplazó al Peso Argentino, la divisa nacional que el dictador Reynaldo Bignone había creado en 1983 y la que más corta vida tuvo en la historia del país. Cada unidad de Austral equivalía a 1000 pesos argentinos. El tipo de cambio se fijó en 0,80 centavos por dólar. Leer el resto de esta entrada »
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Desde Adrogué, provincia de Buenos Aires, Argentina, Nora V. Iglesias, profesora y licenciada en Historia. (O sea, ¡¡no le puedo echar la culpa a nadie!!)