Tribus urbanas versión París, 1789

Encontramos un librito para escolares del señor A. Mallet, “La época contemporánea”, publicado por la Librería de Hachette calculamos que allá por finales del siglo XIX, pues su propietario, el joven Primitivo Diego (sí, se llamaba así) lo usó en 1916 cuando cursaba 5º año. En este involuntariamente divertido texto se explica:

petimetre

“Se llamaban Petimetres ó Increíbles, á los jóvenes de opiniones realistas, que, para distinguirse de los sans-culottes, llevaban ridículos trajes, renovados, según creían ellos, de los elegantes trajes del antiguo régimen. – Sombrero negro con escarapela tricolor, corbata y chaleco azules, chupa con grandes solapas blancas con flores azules y rosa, casaca naranja, pantalón corto amarillo paja, medias blancas, zapatos bajos de charol y guantes amarillos. En la mano izquierda, un gran monóculo; en la derecha un grueso garrote – el poder ejecutivo, decían los petimetres- que servía para apalear á los jacobinos.”


Noten en este texto la acentuación de la preposición “a” y de la conjunción “o”, que como Uds. bien saben, NO llevan acento ahora, pero antes sí.

Una vez repuestos del disgusto de ver las cosas tan mal escritas, traten de imaginarse una banda de muchachos vestiditos como allí se describe: ¡tremendos payasos!

Leemos en otra parte que un petimetre “Es una persona que suele, fastidiosamente, vestir excesivamente elegante y darse aires, aspirando a que lo vean como un aristócrata. En inglés, se le llama fop. El término español ‘petimetre’ proviene, según la RAE, del francés petit maître, pequeño señor, señorito, y significa ‘Persona que se preocupa mucho de su compostura y de seguir las modas’. En sentido parecido pero más coloquial, el término pisaverde, con el significado de ‘Hombre presumido y afeminado, que no conoce más ocupación que la de acicalarse, perfumarse y andar vagando todo el día en busca de galanteos’, siempre según definición de la Academia de la Lengua.”

Argumento para responder a aquellos adultos que les dicen que la juventud nunca estuvo tan pendiente de la imagen (imaginen cuánto había que invertir en disfrazarse como aquellos petimetres), que antes la gente no usaba peinados raros o ropa ridícula, o que los jóvenes de antes no eran violentos como los de ahora.

2 comentarios en “Tribus urbanas versión París, 1789

  1. Es cierto! coincido mucho!! está interesante el artículo.
    Hablando que no todo tiempo pasado fue mejor, leí el Le MondeDiplomatique de este mes, le hicieron una entrevista a Aldo Ferrer muy interesante. La verdad que este número está para guardar!
    Cariños Nori.

    Guille

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