¡Ay, España! Los santos inocentes, de Miguel Delibes, según Mario Camus

“Los santos inocentes” es una película española de 1984 dirigida por Mario Camus, basada en la novela homónima de Miguel Delibes y ambientada en un cortijo de Extremadura en la década de 1960. Alfredo Landa y Francisco Rabal consiguieron ambos el Premio de interpretación masculina en el Festival de Cannes.

Reseña del diario El Mundo:

Los santos inocentes. Mario Camus / 1984

Una historia castellana de señoritos y empleados, en la que la arrogancia y la inocencia libran un combate desigual.

por PEDRO DE MIGUEL

La gran adaptación para el cine que realizó en 1984 Mario Camus de esta novela de Delibes ha dejado en nuestra memoria la inolvidable imagen del Azarías (Paco Rabal) y su estribillo: «Milana bonita». Los santos inocentes son un viejo capaz de amaestrar pájaros y su sobrina disminuida, a la que el Azarías quiere con tanta pasión y ternura como a su «milana». Alrededor pululan hombres y mujeres atados a la tierra, acostumbrados a cumplir órdenes tantas veces caprichosas.

Gobernándolo todo, los señores hacen y deshacen desde su altura jerárquica, mezclando detalles de mezquina condescendencia con suaves puñaladas de una crueldad atroz. El señorito Iván, obsesionado por la caza y aficionado a exhibir su destreza ante ministros y embajadores, resume con su altivez la actitud de los amos, que ya difícilmente distinguen entre hombres y bestias. Pero, a pesar de su vida esclava, la gente humilde y humillada empuña una dignidad que resiste los embates más violentos, aunque caiga herida en las escaramuzas diarias.

En ese ambiente de general sometimiento, Delibes destaca el reducido mundo interior del Azarías, que sabe ver a los ángeles cuando mira a la nada. Y será precisamente la inocencia algo más que el babear y el «masticar la nada» del Azarías la que, con su bobalicona sonrisa y su reducido código de conducta, ajuste las cuentas de la secular injusticia. En unas páginas finales cargadas de dramatismo, se pondrá al descubierto la radical ignorancia de los poderosos, que siempre calculan mal las consecuencias de su opresión.”

Para saber más sobre la película, leer el trabajo de Tomás Valero Martínez.

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