Miguel Hernández, el poeta de la Guerra Civil, aún carga su condena

Es porque la Corte Suprema española se negó a anular la pena de muerte que le impuso el franquismo.

en Revista Ñ

El Tribunal Supremo español denegó ayer la autorización a los familiares del poeta Miguel Hernández (1910-1942) para interponerun recurso de revisión de la sentencia por la que fue condenado a muerte en 1940 por un tribunal franquista, informaron fuentes judiciales.

La Sala de lo Militar del Tribunal rechazó la pretensión de los familiares del poeta al considerar que, tras la entrada en vigor de la denominada Ley de Memoria Histórica, destinada a rehabilitar a las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y del franquismo (1939-1975), esa condena ya fue considerada ilegítima.

El Tribunal argumentó que con la aplicación de esa norma, debido a que la condena fue por motivos ideológicos y políticos, ya ha sido “reconocida por esta ley como radicalmente injusta, y declarada su ilegitimidad por vicios de fondo y forma, careciendo actualmente de vigencia”.

Hernández, que defendió la República española en las trincheras contra las tropas franquistas, fue condenado a muerte por un delito de adhesión a la rebelión por un consejo de guerra franquista el 18 de enero de 1940, aunque posteriormente la pena fue conmutada por 30 años de prisión gracias a la mediación de sus amigos: el poeta chileno Pablo Neruda y José María de Cossío. Pero nunca llegaría a cumplir la sentencia ya que murió en la cárcel en 1942.

Los familiares del autor de poemas como “Las nanas de la cebolla” o el libro “El rayo que no cesa” habían solicitado en julio pasado al Tribunal Supremo la revisión y anulación de la sentencia dictada contra el poeta .

Los solicitantes consideraban insuficientes la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal del poeta que el gobierno socialista español les había entregado en marzo de 2010 coincidiendo con el año del centenario del nacimiento de Miguel Hernández.

Los familiares de Hernández querían recuperar el buen nombre del poeta alegando la aparición de nuevas pruebas como una carta de un responsable de las milicias de la Falange, el partido único durante la dictadura de Franco, Juan Bellod, favorable a Hernández.

Esta carta, que no se tuvo en cuenta en el consejo de guerra en el que se le condenó a muerte, Bellod, que conocía al poeta desde niño, afirma: “Garantizo plenamente su conducta y actuación, así como su fervor patriótico y religioso que se revela por la demás en la lectura de su producción literaria”.

El abogado de la familia Hernández, Carlos Candela, redactor de la solicitud de anulación de la condena, lamentó ayer que el Supremo haya optado por hablar de “injusticia radical” y no de “nulidad”.

“Queríamos que desapareciera la sentencia, pero no ha sido así”, dijo Candela, quien recordó que la Ley de Memoria Histórica “no abordó el problema” de la revisión y anulación de sentencias, “por lo que la única vía que nos quedaba era la judicial”.

El Tribunal Supremo español había ya rechazado peticiones similares a la planteada por los allegados al poeta como la de la familia del joven anarquista Salvador Puig Antich, ejecutado en 1974 tras ser condenado a muerte por un consejo de guerra franquista, acusado del asesinato de un inspector de policía. La Corte alegó que los consejos de guerra aplicaban el derecho entonces vigente en el país.

 

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