El siglo XX en blanco y negro

La exhibición “Blanco & Negro. Grandes Maestros del Siglo XX” reúne en el Centro Cultural Borges 70 obras de grandes fotógrafos que le dieron estatuto de arte a la fotografía e hicieron la crónica en imágenes de un mundo cambiante y dramático. Diego Ortiz Mugica y Sebastian Rich, dos de los artistas participantes, cuentan su experiencia.

POR IVANNA SOTO en Revista Ñ

Entre las sociedades creativas que en ocasiones forman las parejas, la de Sonia Ruseler (ex presentadora en CNN Internacional) y el inglés David Smith (Director del Centro de Información de Naciones Unidas en Buenos Aires) estuvo signada –desde el comienzo de su noviazgo– por una práctica que se hizo costumbre: regalarse el uno al otro fotografías de artistas que ambos admiraran. Así fue conformándose a lo largo de los años –y siguió con el matrimonio– la colección de fotografías que, con la curaduría de Virginia Fabri, se expone en el Centro Cultural Borges hasta el 24 de abril bajo el título Blanco & Negro, Grandes Maestros del Siglo XX. Según Ruseler, cada foto representa un momento de su vida o una historia de su pasado, ya sea personal o profesional.

Además de artistas contemporáneos del siglo XX, las 70 obras expuestas comparten como criterio estético la belleza de la fotografía en blanco y negro. “La decisión de no fotografiar en color implica una percepción diferente de la realidad, porque la realidad es en colores. Trabajar solamente con la luz y las sombras ya determina un lenguaje”, explicó Diego Ortiz Mugica, uno de artistas argentinos que participan en la muestra.

La exhibición, ubicada en la sala 23, divide su recorrido en cuatro partes: La mano del hombre (Stieglitz y Bourke-White), Valor (Erwitt, Karsh, Eisenstaedt, McCullin y Salgado), Encanto (Cartier-Bresson, Coppola, Doisneau), e Inspiración (Ortiz Mugica y Adams), en las que cada fotografía que la integra es única y está firmada por sus autores. La más antigua es la emblemática La mano del hombre, una copia de la fotografía que Alfred Stieglitz tomó en Nueva York en 1902.

La colección también incluye retratos de importantes figuras como Marilyn Monroe, John F. Kennedy, Winston Churchill, Nelson Mandela y Barack Obama; y recorre las genialidades de los paisajes de Ansel Adams –creador del Sistema Zonal, un método de medición y revelado para medir la graduación de luz de una escena–, los “instantes decisivos” de Henri Cartier-Bresson, las fotografías “espontáneas” de Robert Doisneau y la Buenos Aires de principios de siglo según Horacio Coppola, entre otros. Hacia el final, los más modernos: los paisajes argentinos de Ortiz Mugica, las bailarinas de Sebastian Rich y las imágenes realistas de Don Mc Cullin y Sebastiao Salgado.

Entre los títulos más conocidos, Ruseler destaca Salida de la luna en Hernándes(1941) y Hoja (1948), ambas de Adams; la famosa El beso en el Hotel de Ville (1950), de Doisneau (que, a pesar de que su autor es reconocido por sus fotos espontáneas, tras una polémica en torno a derechos, se reveló que la foto fue representada por actores); yRue Mouffetard (1954), la conocida foto del niño parisino que sostiene dos botellas capturada por Cartier-Bresson.

Presente en la inauguración junto a Ortiz Mugica, Sebastian Rich se define como un fotógrafo de personas; mientras que Mugica, considerado por los coleccionistas como el heredero argentino de Adams, se caracteriza por fotografiar paisajes, como se pone de manifiesto en la edición de su última obra: Parques Nacionales Argentinos, con tomas realizadas desde 1995 hasta la actualidad.

“Cuando tenía 14 años y vi por primera vez las fotos de Ansel Adams, dije: ‘yo quiero hacer lo que hace este señor’; estar participando en una muestra en la que los coleccionistas decidieron tener nueve fotografías de Adams y siete mías es un sueño cumplido”, expresó Ortiz Mugica, que asegura haberse inspirado en este maestro al momento de crear su estética. “Cuando tomo fotografías, trato de hacer una permanente revalorización de la belleza de las cosas, de las personas y de la naturaleza, sobre todo. La fotografía para mí es una forma de vivir, de comunicarme, de sacar cosas de adentro; es mi trabajo y mi obsesión; si no saco fotos me enfermo”.

A su vez, Rich confesó: “Cuando aprieto el obturador de mi cámara hoy, tengo la misma sensación que cuando tenía 14 años; tome el tipo de fotografía que tome, para mí es lo más feliz que puedo estar”. A pesar de que esta colección no ostenta obras relativas a la guerra sino más bien fotografías de bailarinas en el Estudio Julio Bocca y algunas que realizó para Unicef, el fotoperiodista asegura: “He fotografiado la guerra por 40 años, pero ahora estoy cambiando lentamente: quiero fotografiar cosas más bellas. Hay una belleza en la guerra, una belleza terrible, pero también quiero retratar algo que sea simplemente bello, no sólo bello porque es triste”. “Para mí la fotografía es capturar un momento en el tiempo”, dictaminó.

 

¿Cómo dar cuenta de lo más representativo de un determinado período histórico en una sola muestra? Esta propuesta de los Smith pasa airosa el reto de exhibir las fotografías claves de importantes figuras del siglo XX, con la ambición de caracterizar una época, pese a que en el recorte siempre hay elipsis producto de la subjetividad. “La imagen es la forma no sólo del arte, sino también de la realidad del siglo XX. El mundo cambia constantemente y la fotografía se constituye en testigo de nuestros tiempos”, sentenció Smith. “Y en esta exposición se ve lo mejor de la fotografía del siglo XX”.


 

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