Witi Ihimaera: “Los maoríes se extinguirían debido a la guerra y las enfermedades traídas por los europeos.”

El escritor maorí se encuentra de visita por primera vez en Buenos Aires para presentar dos películas basadas en sendas novelas de su autoría: “Jinete de ballenas” y “Noche en los jardines de España”. Las mismas forman parte del ciclo de cine neocelandés que se proyecta en la sala Leopoldo Lugones hasta el próximo domingo 22.

POR VICTORIA REALE en Revista Ñ

Hace pocas horas que Ihimaera arribó a la Ciudad, pero según le contó a Revista Ñ digital, ya está seguro de que volverá. Lo primero que le llamó la atención es que el color del cielo y la luz son más tenues de este lado del mundo. También habló de su posición política como escritor maorí, así como de qué manera utilizó su propia experiencia para escribir “Noche en los jardines de España”, un filme que muestra la lucha interior de un maorí para asumir su homosexualidad. El escritor asegura que ésta es muy mal considerada dentro de la comunidad maorí porque “la homosexualidad en los hombres los confronta con su imagen de guerreros”.

“Jinete de ballenas” y “Noche en los jardines de España”, como toda la literatura de Ihimaera, están dedicados a divulgar la cultura maorí. Además, Witi Ihimaera intenta romper algunos patrones patriarcales que aún rigen entre los maoríes. Por ejemplo, los que impiden a las mujeres ser líderes o los que consideran que la homosexualidad es inaceptable dentro de su comunidad.

Sus novelas y cuentos se publican en inglés y en maorí. ¿Por qué decidió escribir en los dos idiomas?

Tanto los maoríes como los pueblos de la Polinesia hablan su lengua, pero el idioma predominante en el Pacífico es el inglés. Los libros se publican en ese idioma. Cuando comencé a escribir mis novelas, me di cuenta de que debía ser fiel a mi pueblo e incluí algunos pasajes en maorí para que los descendientes de los colonos europeos pudieran incorporar esta lengua. De esta manera intento que en mi trabajo haya una comunión optimista entre las dos culturas. Nueva Zelanda pertenece al Commonwealth británico y es difícil para las comunidades indígenas crear su propias formas de educación y de comunicación en un contexto que está determinado por los descendientes europeos. Siempre me comprometí con este problema para encontrar la forma de llegar a los dos tipos de público. Es importante que lo que digo en una lengua sea comprendido en la otra. Para realizar esta integración lingüística utilizo en mi escritura un contenido mítico que proviene de la cultura maorí.

¿La cultura maorí se encuentra integrada en su país?

Nueva Zelanda puede ser un modelo, ya que el país quiere integrar la identidad maorí con la europea. De hecho las tres películas más taquilleras en el país tienen temática maorí: “El amor y la furia”, de Lee Tamahori (1994); “Jinete de ballenas”, de Niki Caro (2001), y “Boy” de Taika Waititi (2010). Mis libros son leídos en su mayoría por neocelandeses de origen europeo que están aprendiendo la lengua maorí. En cuanto a los maoríes, son un pueblo que ha obtenido poder político y lo está usando con una mentalidad de inclusión. Ellos viven por todo el país  y desarrollan todo tipo de proyectos políticos y económicos. Dentro de una o dos generaciones cada neocelandés va a tener algo de sangre maorí y se va a dar una condición muy positiva para la absorción racial.

Al principio del siglo XVIII el pueblo maorí fue colonizado de manera violenta por los europeos. En la actualidad ¿los maoríes tienen las misma oportunidades que los descendientes de los colonos?

A lo largo de la historia neocelandesa se creyó que los maoríes se extinguirían debido a la guerra, las enfermedades traídas por los europeos y la pérdida de sus tierras. Pero como dice la tribu Taranaki, nosotros somos como los grillos que se esconden en el invierno pero vuelven a salir en el verano. Esa es una buena metáfora del renacimiento de la cultura maorí. Entre 1920 y 1930 los indígenas empezaron a recuperar sus tierras con la ayuda de los descendientes europeos más liberales y una fuerte participación de los maoríes en la política y la economía del país. Hoy en día cada organismo del gobierno tiene dos nombres, uno en inglés y otro en maorí, y tiene la obligación legal de respetar el Tratado de Waitangi, que se firmó en 1840 entre la Corona Británica y las Tribus maoríes. En este momento la cultura maorí es un modelo de resurrección y mucha gente de todo el mundo nos pregunta cómo se integró la lengua maorí en las escuelas y cómo se logró reafirmar la identidad aborigen. Hace diez años, los maoríes iniciaron un proceso para pedir la devolución de sus tierras y el derecho a la pesca al gobierno y obtuvieron las dos cosas. Ahora los maoríes manejan compañías pesqueras y agro exportadoras que negocian en todo el mundo. También existe un canal de televisión nacional en maorí. Yo me casé con una mujer europea y tengo dos hijas que comparten las dos culturas, como muchos neocelandeses.

En su novela “Noche en los jardines de España”, el protagonista sufre al tener que enfrentar su orientación sexual con su familia. ¿Cómo es considerada la homosexualidad dentro de la cultura maorí?

Es muy mal considerada. Creo que la principal razón de su rechazo a la homosexualidad en los hombres es porque esto confronta con su imagen de guerreros. El pueblo maorí es una sociedad patriarcal donde los hombres son los únicos líderes y eso se extiende a la forma en que ven la homosexualidad de su propia gente. Otro tema que me interesa es intentar cambiar lo establecido para las mujeres en cuanto a las oportunidades de liderazgo que tienen. Sé que estos dos temas que trabajo enojan a los más ancianos de las tribus. Por ejemplo, en el libro “Jinete de ballenas” (1985) la niña protagonista aprende a pelear con un palo, algo que siempre fue reservado para los hombres. Esto nunca sucede en la tradición maorí y no estuvo bien visto por ellos. En “Noches en los jardines de España” (1995) hablo de mi propia experiencia, a partir de la cual puedo contar qué les sucede a los hombres gay maoríes. Esta historia tampoco fue bien vista por ellos. Creo que las personas que son gay y aborígenes son doblemente discriminadas, por un lado por la mayoría europea del país y por el otro por su propia comunidad.

Existe una obligación cultural muy fuerte entre los maoríes que es tener hijos, por eso el dilema en “Noche en los jardines de España” está puesto en la aceptación que espera el protagonista por parte de sus hijos. Creo que es una de las pocas películas donde se habla no sólo de hacer pública la verdadera orientación sexual del protagonista sino también las consecuencias que tendrá en la relación con su familia y su comunidad.

La novela y la película ayudaron a abrir alguna discusión dentro de su comunidad sobre el tema?

No lo sé, porque los maoríes nunca me hicieron comentarios sobre la historia. Tampoco me hablaron sobre “The Uncle’s Story”, (2000), (La historia del tío)  otra novela mía que también se filmará y trata sobre un soldado maorí que es homosexual. En la historia hay una crítica mucho más fuerte hacia la sociedad maorí que en “Noches en los jardines de España”. En otro libro mío, “La matriarca” (1986), cuento cómo las mujeres se ganan su independencia y sé que a ellos no les ha gustado pero nunca me lo dijeron directamente.

Más allá de sus novelas, ¿cómo se involucra con el activismo gay?

Yo estoy siempre comprometido en las actividades de los grupos gay, sobre todo en asegurar que el dinero para la prevención del SIDA sea repartido igualitariamente entre los programas de los aborígenes y que no sólo llegue a los programas para los descendientes de europeos. Trabajo para que todos tengan las mismas oportunidades. Los maoríes son el 12% de la población, y los gay representan el 12% de la población de Nueva Zelanda y comparten las mismas luchas sobre derechos, espacios e independencia.

Ihimaera Básico

Nació el 7 de febrero de 1944 en Gisborne, Nueva Zelanda. Con los libros “Pounamu, Pounamu” (1972) y “Tangi” (1973), se convirtió en el primer escritor de cuentos maorí en ser publicado. Desde entonces, ha escrito once novelas y seis colecciones de cuentos, incluyendo “Jinete de ballenas” (1986), que fue adaptada para la premiada y exitosa película homónima en el año 2001. Su novela “Noches en los jardines de España” (1995) también fue transformada en un largometraje. En la actualidad, otras cuatro de sus obras están en proceso de convertirse en filmes: “The uncle’s story” (2000), “La matriarca” (1986), “Bulibasha” (1992) y “La curandera” (2006).


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