Relatos de espanto frente al pelotón

Héctor B. Varela, represor de la Patagonia

El fusilamiento de personas es un acto de barbarie en el que la historia argentina ha reincidido. Este artículo rastrea algunos de esos episodios y sus marcas en la literatura, de la Patagonia trágica a la masacre de Trelew.

POR ANIBAL JARKOWSKI por Revista Ñ

En la literatura argentina hay varias y diversas representaciones del sur. La de mayor alcance, seguramente, es la construida por Borges, no sólo en razón de su eficacia estética, que la hace inolvidable, sino además por su extraordinaria condensación simbólica.
El sur borgeano –“Nadie ignora que el sur empieza del otro lado de Rivadavia”– es una representación clausurada, que se abstiene de precisiones geográficas o históricas, y cifra en ese cardinal un destino mítico, inquebrantable, onírico y fantasmal. Los poemas El sur y La noche que en el sur lo velaron, los relatos El sur y La muerte y la brújula son algunas realizaciones de esa mitificación.
En ese sentido, la representación del sur que aparece en Los dueños de la tierra, la novela más conocida de David Viñas, puede leerse como el revés de aquella construcción ya que se trata de una representación porosa, abierta a circunstancias históricas y políticas.Para Viñas, en 1879 está el origen de la historia de la Argentina moderna; con el fin de la Campaña al desierto, el ejército, que fue de la patria durante las guerras de la independencia, se convirtió en ejército de una clase, y la elite elevó su discurso de clase a discurso de la Nación. 
Ese año señala, históricamente, el pacto entre la oligarquía y el ejército, lo que, si por un lado dio encuadre político y jurídico a un genocidio –“O, quizá, los indios ¿fueron los desaparecidos de 1879?”, escribió Viñas–, por otro definió las estrictas relaciones de poder sobre las que se refundaría la república.
Esa tesis de orden histórico-político es el fundamento narrativo de Los dueños de la tierra; de ahí que esa novela, para narrar sucesos ocurridos entre 1920 y 1922, ubica el origen de su causalidad en 1892, cuando el gobierno nacional entregó las enormes extensiones de tierra apropiada durante la Campaña. Con esa sola determinación, la novela elude cualquier ilusión de excepcionalidad acerca de su argumento; los hechos narrados en extenso serán efecto de una causa histórica que los explica.

1.500 víctimas

Los dueños de la tierra fue editada en 1958. En ella Viñas puso en ficción los hechos efectivamente ocurridos en la provincia de Santa Cruz entre mediados de 1920 y comienzos de 1922; esto es, el conflicto entre los trabajadores de la lana y los estancieros y propietarios de frigoríficos, quienes de manera unilateral decidieron la rebaja de los salarios para paliar el déficit en sus ganancias, provocado por la caída de precios de los productos de exportación luego de la Primera Guerra Mundial. El conflicto tuvo un desenlace atroz y unos 1.500 obreros fueron fusilados, de manera salvaje e ilegal, por tropas al mando del teniente coronel Héctor Varela –en la novela, Baralt–, enviado al sur por el presidente Hipólito Yrigoyen. Convendrá añadir la interesada participación en los fusilamientos de estancieros y civiles agrupados en la Liga Patriótica.
Esos acontecimientos serían recordados como La Patagonia trágica, a partir de la crónica que, con ese nombre, publicó en 1928 el abogado y periodista español José María Borrero –Carrero en la ficción–, y que resultó una de las fuentes con que Viñas se documentó.

Práctica aberrante

Para 1958 Viñas ya había escrito sobre temas políticos, pero con los fusilamientos de Santa Cruz tenía, además, un vínculo biográfico. Su padre, el doctor Ismael Pedro Viñas, era abogado, periodista y militante de la UCR y en 1921 fue designado juez letrado en Río Gallegos, lo que lo comprometió en el conflicto entre obreros y patrones.
“… le iniciaron juicio político por su actuación como juez de Santa Cruz y Río Gallegos –escribió Ismael Viñas, hermano de David–, y quienes formularon los cargos y pusieron en marcha los procedimientos fueron sus propios compañeros de la Unión Cívica Radical (…). La acusación se basaba en su ‘excesiva amistad y familiaridad con los obreros’. El juicio terminó en la nada…” (Memoria de mis padres, parientes y amigos).
Por lo demás, la intersección entre las series literaria y política fue, desde el comienzo de su obra, la perspectiva que Viñas aplicó para describir y evaluar tanto la historia del país como su tradición literaria, de manera que distintas razones debieron concurrir para el proyecto de escribir una novela sobre hechos ocurridos casi tres décadas atrás.
Atendiendo a su fecha de edición original, puede estimarse que Viñas escribió Los dueños de la tierra hacia 1957 o 1958, lo que en términos de la serie política la hace coincidir con la dictadura militar encabezada primero por el general Lonardi y luego por el general Aramburu.
Casi exactamente contemporáneo al de Viñas, otro libro se había dedicado a la investigación y representación de fusilamientos de personas inocentes por parte de fuerzas del ejército y la policía.
Desde diciembre de 1956, Rodolfo Walsh había denunciado el fusilamiento ilegal de un grupo de civiles, acusados y condenados a muerte, sin ninguna prueba, sin juicio previo, por la supuesta participación en el frustrado levantamiento de tropas leales a los generales Juan José Valle y Raúl Tanco en junio de ese año. 
Walsh realizó primero la denuncia a través de unas hojas impresas de manera clandestina; reprodujo luego la historia en nueve entregas publicadas en el semanario Mayoría y, a fines de 1957, Operación masacre encontró su primera edición en libro.
Apareados, los libros de Walsh y de Viñas parecen alumbrarse entre sí. Operación masacre es apenas anterior en meses, pero su representación de los fusilamientos en el basural de José León Suárez establece de inmediato relación con los crímenes ocurridos en la Patagonia, verificando la tesis de Viñas en cuanto al pacto entre el ejército y la clase dominante.

En el caso de Los dueños de la tierra, por su parte, aunque puedan proponerse, como antes se vio, distintas motivaciones para narrar esa historia, aparece ahora una nueva: representar sucesos del pasado que, en su forma, se correspondían de manera exacta con los del presente en que Viñas escribió su novela.
El fusilamiento de personas es una práctica aberrante que escarnece a quienes la ejecutan. Que las víctimas sean inocentes, en verdad, no agrava el espanto que aparece con sólo imaginar su indefensión frente al pelotón que las asesinará, amparado o no en algún marco legal. Es un acto de barbarie, carece de cualquier rasgo humanitario y, sin embargo, la humanidad ha reincidido en él con una frecuencia aterradora. La revisión de nuestra historia informa que no hemos sido ajenos a esa reincidencia.

Fuga y muerte

Rubén Pedro Bonet era militante del ERP. Fue detenido en abril de 1971, acusado de intervenir en varios asaltos y en un atentado contra un dirigente sindical, y recibió una pena de dos años de cárcel a cumplir en el penal de la ciudad de Rawson. 
El 15 de agosto de 1972 participó, junto a otros guerrilleros, de una fuga cuyo plan entero consistía en apoderarse luego de un avión en el aeropuerto de Trelew y dirigirlo a Chile. 
Es sabido que ese plan se cumplió de manera parcial y sólo seis de los fugitivos pudieron abordar el avión. 
Los diecinueve restantes, rodeados por fuerzas militares, decidieron entregarse y llamaron a una ronda de prensa en el vestíbulo del aeropuerto. En esa circunstancia Bonet dijo: “Aquí, ya que estamos en la Patagonia, concebimos esta acción y esta lucha que libraron todos los obreros rurales y los obreros industriales en el año 21, y que fueron asesinados por el ejército, por la represión”.
Los diecinueve prisioneros recapturados fueron trasladados a la base aeronaval Almirante Zar. La madrugada del 22 de agosto un grupo de oficiales y suboficiales de la marina procedió a fusilarlos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s