El mito siempre regresa

Durante una jornada académica sobre mitos se analizó su función y por qué se les pide que expliquen el mundo.

POR CARLOS A. MASLATON en Revista Ñ del 28/12/12

El mito, como el espectro tenaz de lo reprimido, siempre regresa. O, mejor dicho, permanece inmune a las sucesivas demoliciones que impone el transcurso del tiempo. A menudo, permea lo contemporáneo con una apariencia distinta a la de su origen, pero lo hace presentándose con su esencia inalterada. “El problema del mito –de debate secular a través de la historia de la cultura y de las ideas– se abre en un amplio haz de complejos rasgos en los que se encuentra la limitación misma de determinar con precisión su propia naturaleza. Nacidos antes de la experiencia racional, los mitos recogen el “saber intuitivo” de la humanidad y lo plasman, en una síntesis de pensamiento y lenguaje, en relatos que intentan responder a las interrogaciones constantes del hombre: Dios, la existencia, la culpa, la naturaleza en general, y condensan el “saber sagrado”, orientador para la vida del ser humano. Son, como señala Joseph Campbell, “la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales humanas”, sostuvo Daniel Capano (UCA-USAL), docente y uno de disertantes de la jornada “Persistencia del mito”, organizada por la Facultad de Filosofía, Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad de Morón (UM), en noviembre de 2012. Desde los mitos de la tradición grecorromana, pasando por la “teoría racial” como sustento de la instrumentación de la Shoá, la recuperación y resemantización de los relatos míticos en narradores contemporáneos como Borges, Cortázar, Lugones y Magris, o la reactualización del mito de los Atridas en la Francia ocupada por el nazismo, estos fueron algunos de los variados tópicos que se desplegaron a lo largo de este encuentro académico que apuntó a descifrar la especificidad del mito y las claves de su permanencia a lo largo de la historia de la Humanidad.

En la jornada, abrieron el juego las palabras introductorias de Lucas Scavino, quien sostuvo que “el mito persiste pero también resiste: resiste no sólo al paso del tiempo, a las reelaboraciones, a su propia destrucción, sino que también se ensambla a un discurso que borra sus propios trazos, como marcó Michel Foucault en El orden del discurso: un relato que borra sus propias costuras y grietas, y proyecta la impresión de que existe por sí mismo, esa idea de anonimato, que es más romántica que cierta, porque sabemos que detrás de toda obra humana hay una persona”. Asimismo, Scavino conjeturó que “podemos considerar al mito como una instancia resistida: porque, por su propia estructura, tiende a la fijeza, al anquilosamiento, a la sacralización y eternización de la palabra y, por otro lado, gravita también lo que plantea Cornelius Castoriadis en la revuelta del mito contra el logos: lo que el mito hace es reconstruir la historia, volver a fundar o refundar y, de este modo, por un lado legitima, y por otro puede llegar a degradar a determinados sujetos, instaurando una grilla de inteligibilidad”.

Por su parte, Lucas Rodrigo –especialista en estudios mitológicos de la Universidad de Lomas de Zamora e impulsor de la difusión en la Argentina de la escasamente divulgada obra del filólogo e investigador francés Georges Dumèzil– argumentó que “un mito debe estudiarse sin desatender lo que se denomina el contexto etnográfico: el conjunto de informaciones que abarcan aspectos tan variados como la geografía, el clima, las instituciones sociales, el sistema de tenencia de la tierra o las creencias religiosas, entre muchos otros tópicos, contemplando también el análisis de todas las variantes de ese mito y conociendo todos los otros que integran el mismo sistema religioso”. Desde la perspectiva de Rodrigo, “avanzar en los estudios mitológicos debe servir para desterrar la idea de que un mito es algo falso, del orden de la mentira o el engaño”. Y, sobre ese recurrido malentendido, concluyó: “Esta visión deformada, predominante en la mayoría de las sociedades occidentales, responde a posiciones racistas y xenófobas, que están ya desterradas hace tiempo en la teoría pero que lamentablemente, persisten en la práctica”.

En consonancia con esta visión, Capano señaló que “a los mitos originariamente se los consideró una ficción, sin demasiadas conexiones con la realidad, un producto exclusivo de la imaginación. En la actualidad, tras los aportes de estudiosos como Mircea Eliade, se los ve como vehículo de intuiciones profundas, pues señalan al hombre, extraviado en el misterio y acosado por el dolor y el miedo a la muerte, el camino hacia la trascendencia iluminadora del enigma de la vida, y ofrecen una respuesta a su apetencia de eternidad”. En su ponencia, inscripta en el segmento dedicado a analizar el vínculo entre mito y política, Alejandra Monteleone (UM) recuperó un fragmento de Claude Lévi- Strauss en el que el antropólogo observaba que “lo que los pueblos sin escritura piden a los mitos, lo que toda la humanidad les ha pedido en el transcurso de los cientos de miles de años de su larguísima historia, millones de años quizás, es que expliquen el orden del mundo que los rodea y la estructura de la sociedad donde nacieron, que demuestren su congruencia e inspiren la confiada certeza de que el mundo en su conjunto y la sociedad particular de la que son miembros permanecerán tal y como fueron creados al comienzo de los tiempos”. En otro momento de la jornada, Scavino planteó un interrogante: “Podemos preguntarnos qué sentido tiene hablar hoy del mito, qué luz arroja y sobré qué clase de objetos y materias lo hace: por qué la filosofía, las artes, el discurso político y el resto de las discursos sociales siguen usando, y a veces abusando del mito –como se abusa de la memoria, en los términos que plantea Todorov–, así como se abusa también de lo que es la mezcla de ficción y realidad, que en términos literarios podría llegar a ser un recurso inocente pero que, en términos políticos, nunca lo es”.

El mito resiste. Quizás, entre las múltiples facetas que lo definen, sea una pregunta insistente acerca de la experiencia humana lanzada, una y otra vez, hacia adelante.

2 comentarios en “El mito siempre regresa

  1. Qué interesantes estas jornadas, soy de Entre Ríos e investigo acerca de los mitos que circulan acercas de las mujeres maltratadas. El comentario de las jornadas me pareció claro. Gracias

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