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Augusta Ada Lovelace: la creadora del primer programa de computación

ADA LOVELACE 2En 1844, mientras Morse mostraba su telégrafo en Estados Unidos, los científicos británicos discutían una investigación publicada recientemente por alguien de quien sólo se conocían sus iniciales: A.A.L. El trabajo trataba sobre el Motor Analítico, una máquina mítica que había sido desarrollada por el matemático inglés Charles Babbage.

A.A.L. explicaba cómo esta máquina podía manejar operaciones complejas, pero también divisaba un tiempo en el que este artefacto podría encarar toda clase de tareas, tales como crear música.

Veinte años después de la muerte de A.A.L., se hizo público que se trataba de Augusta Ada Lovelace, que resultó ser hija –aunque separada de su padre- del ilustre poeta Lord Byron.

Mientras nunca se completó la máquina de Babbage, el grupo de comandos creados para ésta por Lovelace con el objetivo de generar números Bernoulli, es considerado el primer programa de computación. Charles y Ada estaban adelantados en un siglo a su época.

(Fuente: I fucking love science)

¿Querés saber más sobre el tema?

Ada Lovelace, la primera programadora de la historia

Augusta Ada Byron King en la página del Museo de la Informática de la Universidad Politécnica de Valencia.

Augusta Ada King,  Condesa de Lovelace en Revista de Historia de la Matemática.

 

Hallan siete momias en una cripta cristiana medieval

En RT

Arqueólogos polacos han encontrado en unas excavaciones en la ciudad sudanesa de Dongola siete momias en una cripta cristiana medieval de 900 años, cuyas paredes aparecen cubiertas de signos y plegarias.

La cripta que contenía las siete siete cuerpos de hombres, momificados de forma natural, fue encontrada en 1993 en las ruinas de un antiguo monasterio ubicado en el valle del Nilo de Sudán, pero no fue abierta hasta 2009, cuando empezaron los trabajos arqueológicos a gran escala, informa el portal ‘LiveScience.

Las inscripciones en las paredes de la cripta, hechas con tinta de color negro en una capa delgada de cal, están escritas en griego y en copto e incluyen diferentes fragmentos de los evangelios de san Lucas, san Juan, san Marcos y san Mateo y plegarias como una oración a la Virgen María, que de algún modo servían para la protección de los difuntos.

“Probablemente no buscaban solo salvaguardar la tumba, sino sobre todo proteger a los que estaban enterrados en su interior y tenían que hacer un peligroso viaje desde el momento de su muerte hasta su presentación ante Dios”, explica Adam Łajtar, investigador de la Universidad de Varsovia.

De acuerdo con los científicos polacos, los epitafios indican que una de las momias puede ser el cuerpo del arzobispo Georgios, uno de los líderes religiosos más poderosos del reino de Makuria fallecido en 1113 a la edad de 82 años.

Hace 900 años la antigua ciudad de Dongola era la capital del poderoso reino cristiano de Makuria, un lugar donde coexistían en paz iglesias y mezquitas. De acuerdo con los expertos, la cripta fue construida cuando el reino cristiano se encontraba en su apogeo y controlaba una gran parte de los territorios de Sudán y el sur de Egipto contemporáneos.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/114821-hallar-momias-cripta-reino-cristiano

La genética sorprende al revelar el pasado complejo de los homínidos

Homo heidelbergensis
JAVIER TRUEBA, MADRID SCIENTIFIC FILMS en ABC.es
La secuenciación del genoma mitocondrial de un Homo heidelbergensis de 400.000 años de antigüedad hallado en la Sima de los Huesos de Atapuerca marca una hazaña técnica y complica el dibujo de la evolución humana en Europa. El estudio se publica en Nature.

A veces, los mayores descubrimientos científicos pueden encontrarse en las pruebas más pequeñas, y la paleontología es un ejemplo constante. Así, el que bien pudiera ser uno de los mayores hallazgos científicos de este año, quizá de la década, nace a partir de apenas dos gramos de polvo de hueso, más o menos lo que cabe en una cucharadita de café enrasada. En efecto, con esta cantidad de material del fémur de un Homo heidelbergensis de hace 400.000 años hallado en la Sima de los Huesos de Atapuerca, un equipo de científicos españoles y alemanes ha logrado secuenciar el ADN humano más antiguo obtenido hasta ahora. Además de un logro técnico sin precedentes, los resultados sitúan de forma inesperada a estos homínidos como parientes de los denisovanos, una enigmática rama extinta de nuestra familia humana hallada hace cinco años en Siberia, y no de los neandertales, como se esperaba. La Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca, en Burgos, es el enclave más importante del mundo en fósiles humanos del Pleistoceno Medio, con al menos 28 esqueletos excavados y reconstruidos desde 1976. El yacimiento de Atapuerca, codirigido por los investigadores Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, incluye otros enclaves donde se han encontrado restos de importancia científica mundial, como el Homo antecessor del Pleistoceno Temprano, que fue un ancestro de la línea evolutiva de Homo heidelbergensis y neandertal. Pero vayamos por partes, ya que la técnica que ha permitido el análisis, hasta ahora imposible, de un material genético tan antiguo se desarrolló a partir de trabajos anteriores de los propios investigadores de Atapuerca.

Primero fue un oso

En 2006, en efecto, los investigadores de la Sima de los Huesos desenterraron los restos de un oso de las cavernas que vivió hace 430.000 años. A partir de los huesos del animal extrajeron pequeños fragmentos de su ADN mitocondrial, una cadena de ADN circular que no está incluida en los cromosomas, sino en múltiples copias en unos orgánulos de la célula que actúan como centrales de energía, y que se heredan solo por vía materna. El ADN estaba roto en pedazos muy pequeños, inferiores a los 50 pares de bases (las letras del ADN), pero gracias a la colaboración del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), el centro en el que se gestó la secuencia del genoma neandertal, los científicos lograron reconstruir y leer el genoma mitocondrial del oso. El trabajo se publicó en septiembre de 2013 en la revista PNAS. Partiendo de esta proeza técnica, los investigadores de Atapuerca y del Max Planck se plantearon secuenciar el genoma mitocondrial de un Homo heidelbergensis de 400.000 años de antigüedad. Para ello se pulverizaron dos gramos del Fémur XIII, un hueso del muslo de uno de los esqueletos encontrados en la Sima de los Huesos. De este material se extrajo el ADN mitocondrial que, como en el caso del oso, solo contenía fragmentos de un tamaño máximo de 45 pares de bases. Pieza a pieza, los científicos consiguieron recomponer un puzle de 15.800 pares de bases, lo que corresponde al genoma mitocondrial casi completo de este antiguo homínido.

El mensaje que encierra esta proeza técnica va dirigido, en palabras de Juan Luis Arsuaga, uno de los firmantes del artículo de Nature, a todos los científicos que se encuentran con pequeños fragmentos de ADN prehistórico: “El mensaje es, no tire usted sus fragmentos pequeños de ADN, porque los puede usar”. Sigue leyendo La genética sorprende al revelar el pasado complejo de los homínidos

Ultimas noticias de Tutankamón: una joya con un fragmento de cometa.

Por primera vez se encuentra un fragmento del impacto de un cometa sobre la Tierra, que fundió la arena del desierto en vidrios empleados como joyas por los antiguos egipcios.

Por José Manuel Nieves en ABC.es

Cuando en 1922 Howard Carter y Lord Carnavon hallaron la tumba del faraón Tutankhamón en el Valle de los Reyes, la noticia dio la vuelta al mundo, en una época en la que semejante difusión no era algo fácil de conseguir. Entre las maravillas encontradas por los arqueólogos en aquel mausoleo, la imagen de la máscara funeraria de oro ha sido siempre la más popular. Y sin embargo, hay otra pieza que no levantó tanta admiración en su día, pero cuya imagen está dando la vuelta al mundo hoy, 91 años después del hallazgo.

 Pectoral del rey hallado en la tumba de Tutankhamón. El escarabajo del centro está esculpido en un vidrio de sílice formado por el impacto del cometa.
Pectoral del rey hallado en la tumba de Tutankhamón. El escarabajo del centro está esculpido en un vidrio de sílice formado por el impacto del cometa.
Se trata de un pectoral, un colgante con un gran escarabajo de vidrio de sílice en su centro. La gema, pulida por los artesanos, era uno de los llamados vidrios del desierto de Libia, piedras de color amarillo que se encuentran dispersas en un área de 6.000 kilómetros cuadrados del Sáhara, que tienen unos 28 millones de años de antigüedad y que son conocidas desde el Pleistoceno. No así su origen: para que la arena cristalice de este modo se requiere una temperatura extremadamente alta, lo que sugería la explosión de un meteorito. Ahora, un equipo multidisciplinar de científicos surafricanos ha desentrañado por fin el secreto de estos vidrios y, con ello, ha mostrado la primera prueba jamás conocida del impacto de un cometa sobre la Tierra. Los resultados se publican en la revista Earth and Planetary Science Letters y se presentan este jueves en una conferencia en la Universidad surafricana de Witwatersrand.

Se conocen muchos casos de impactos de meteoritos en nuestro planeta. Por el contrario, nunca se han encontrado restos de cometas, a excepción de algunas partículas de polvo a gran altitud en la atmósfera y de ciertos residuos carbonados en el hielo de la Antártida. “Los cometas siempre visitan nuestros cielos; son esas bolas de nieve sucia, de hielo mezclado con polvo. Pero nunca antes en la historia se ha encontrado material de un cometa en la Tierra”, señala el coautor del nuevo estudio David Block, de Witwatersrand.

De hecho, el interés científico de este tipo de material ha impulsado el desarrollo de misiones espaciales destinadas a recoger muestras de estos cuerpos errantes. “La NASA y la Agencia Europea del Espacio (ESA) gastan miles de millones de dólares en recoger unos pocos microgramos de material de cometas y traerlos de vuelta a la Tierra”, apunta el director del estudio, el geoquímico de la Universidad de Johanesburgo Jan Kramers. “Ahora tenemos un abordaje radicalmente nuevo para estudiar este material”, presume.

El trabajo de Kramers, Block y sus colaboradores no se limita a explicar la cristalización de la arena, sino que revela un enorme hallazgo, un fragmento del cometa que provocó el fenómeno. Su trabajo se ha centrado en un misterioso guijarro negro que un geólogo egipcio encontró hace años en una zona de vidrio de sílice al suroeste de Egipto. En un principio pensaron que podía tratarse de un tipo inusual de meteorito, pero los análisis químicos practicados a la piedra descartaron una a una todas las hipótesis. No era carbón terrestre, ni roca meteorítica, y sin embargo ciertos isótopos apuntaban sin cuestión a un origen extraterrestre. Solo quedó una explicación: tenían entre manos el primer espécimen macroscópico procedente del núcleo de un cometa. Kramers recuerda el momento con emoción: “Es la típica euforia científica, cuando eliminas todas las demás opciones y llegas al convencimiento de lo que debe ser”. Sigue leyendo Ultimas noticias de Tutankamón: una joya con un fragmento de cometa.

Las cicatrices del calentamiento global desde la revolución industrial

Con motivo de la presentación este viernes de la primera parte del 5to informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la BBC repasa los hallazgos, los descubrimientos científicos y las acciones políticas que han marcado la historia del calentamiento global.

por Richard Black en BBC Mundo,  Viernes, 27 de septiembre de 2013

1712 – El ferretero británico Thomas Newcomen inventa el primer motor a vapor que se usa ampliamente, abriendo camino a la Revolución Industrial y al uso de carbón a gran escala.

1800 – La población mundial llega a mil millones de personas.

Revolución industrialLa revolución industrial impulsó el uso de carbón a gran escala.

1824 – El físico francés Joseph Fourier describe el “efecto invernadero” natural de la Tierra y escribe: “La temperatura puede aumentar por la interposición de la atmósfera, porque el calor en estado de luz encuentra menos resistencia al penetrar el aire que la que encuentra al volver al aire una vez convertido en calor no luminoso”.

1861 – El físico irlandés John Tyndall muestra que el vapor del agua y ciertos gases crean el efecto invernadero. “Este vapor acuoso es una manta más necesaria para la vida vegetal que la ropa para los hombres”, concluye. Más de un siglo después, una prominente organización de investigación climática británica –el centro Tyndell– lleva su nombre en su honor.

1886 – Karl Benz presenta su Motorwagen, considerado por muchos como el primer automóvil.

1896 – El químico sueco Svante Arrhenius llega a la conclusión de que la combustión de carbón de la era industrial aumentará el efecto invernadero natural. Arrhenius sugiere que esto puede ser beneficioso para las futuras generaciones. Su estimación del tamaño probable del “invernadero creado por el hombre” se acerca a la de los modelos climáticos modernos: unos pocos grados Celsius por cada duplicación de CO2.

1900 – Otro sueco, Knut Angstrom, descubre que incluso en las pequeñas concentraciones que se encuentran en la atmósfera, el CO2 absorbe partes del espectro infrarrojo. Aunque no es consciente de la importancia, Angstrom demostró que los gases presentes en pequeñas cantidades pueden producir el efecto invernadero.

Máquina a vapor de Newcomen

El invento de Thomas Newcomen.

1927 – Las emisiones de carbono por el uso industrial de combustibles fósiles alcanzan los mil millones de toneladas por año.

1930 – La población mundial llega los 2 mil millones.

1938 – El ingeniero británico Guy Callendar analiza los registros de 147 estaciones meteorológicas de todo el mundo y demuestra que la temperatura ha aumentado en los últimos 100 años. También observa que las concentraciones de CO2 han crecido en el mismo período de tiempo, y sugiere que puede ser la causa del calentamiento. El llamado “efecto Callendar” es ampliamente desestimado por los meteorólogos.

1955 – El investigador estadounidense Glibert Plass analiza en detalle la absorción de los rayos infrarrojos de varios gases utilizando una nueva generación de equipamiento, incluyendo las primeras computadoras. Llega a la conclusión de que si se doblan las concentraciones de CO2, aumentará la temperatura en 3-4ºC.

1957 – El oceanógrafo Roger Revelle y el químico Hans Suess, ambos estadounidenses, demuestran que el agua marina no es capaz de absorber el CO2 adicional que llega a la atmósfera, como muchos habían asumido. Revelle escribe: “Los seres humanos están haciendo un experimento geofísico a gran escala”.

1958 – Utilizando equipos desarrollados por él mismo, Charles David Keeling comienza a realizar mediciones sistemáticas del CO2 atmosférico en Mauna Loa, Hawai, y en la Antártida. En pocos años, el proyecto –que continúa hoy en día– ofrece la primera prueba inequívoca de que las concentraciones de dióxido de carbono están aumentando.

1960 – La población mundial alcanza los 3 mil millones de habitantes. Sigue leyendo Las cicatrices del calentamiento global desde la revolución industrial