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Asombroso álbum de fotografías de la II Guerra Mundial (acápites en inglés)

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Del Imperio Romano a la NSA: la historia del espionaje internacional

Anthony Zurcher, BBC

Las revelaciones de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, (NSA, por su siglas en inglés) ha provocado la ira de muchos gobiernos a nivel mundial. Sin embargo, el espionaje gubernamental no es nada nuevo.

El general chino Sun Tzu, famoso por su libro “El arte de la guerra”, escribió: “Los dirigentes brillantes y los buenos generales que sean capaces de conseguir agentes inteligentes como espías asegurarán grandes logros”.

Robar cartas, interceptar comunicaciones, escuchas clandestinas: he aquí algunos ejemplos de espionaje a lo largo de la historia, algunos brillantemente ejecutados, otros, no tanto.

Los espías del César

En la antigua Roma, los principales políticos tenían su propia red de vigilancia, la cual les proveía información acerca de las intrigas en las distintas escalas del poder en el imperio. El famoso orador Cicerón se quejaba frecuentemente de que sus cartas eran interceptadas.

Una gran red de espionaje no salvó a Julio César de ser asesinado. “No puedo encontrar un mensajero leal”, le escribió a su amigo Ático. “Son muy pocos los que son capaces de llevar una carta sin caer en la tentación de leerla”. Julio César también construyó una red de espionaje que lo tenía al tanto de los complots en su contra. De hecho, es posible que él supiera acerca de la conspiración en el Senado que acabó con su vida.

Muchas veces, ni siquiera la mejor red de espionaje puede detener un cuchillo.

Información en la Inquisición

En la Edad Media, la Iglesia Católica tenía mucho más poder que algunos gobernantes. Y, por supuesto, una poderosa red de vigilancia. El obispo francés Bernard Gui fue un escritor notable y uno de los arquitectos de la Inquisición durante los siglos XII y XIV. Durante 15 años, Gui sirvió como jefe de inquisidores en Toulouse, donde juzgó a por lo menos 900 personas por herejía.

Como escritor detalló en el libro “La conducta de la Inquisición dentro de la depravación de la herejía”, de 1324, la forma en que se identificaba, interrogaba y castigaba a los herejes.

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Estrasburgo condena a Rusia por negarse a investigar una matanza de 1940

Unos 22.000 militares polacos fueron asesinados por las fuerzas soviéticas en el bosque de Katyn en una de las masacres más conocidas de la II Guerra Mundial.

por Pilar Bonet en El País

Cuerpos descubiertos en el bosque de Katyn en 1943. / EFE
Cuerpos descubiertos en el bosque de Katyn en 1943. / EFE

Rusia no ha dado pasos para investigar a fondo la matanza de la élite militar polaca a manos de la policía soviética en los bosques de Katyn (provincia rusa de Smolensk) en 1940 tras el reparto de Polonia entre la URSS de Stalin y la Alemania nazi y se ha negado también a suministrar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH) el documento secreto de 2004 por el cual interrumpió la investigación oficial sobre este asunto.

Así lo establece una sentencia de la Gran Cámara del alto tribunal conocida este lunes, que supone la última respuesta de este organismo a la demanda presentada por un grupo de familiares de las víctimas de la matanza de varios miles de prisioneros de guerra polacos a manos del NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), en cumplimiento de órdenes del régimen de Stalin. Según una disposición del Politburo (máximo organismo de la dirección de la antigua URSS) de marzo de 1940, fueron exterminados casi 22.000 polacos que estaban recluidos en campos de la URSS (incluido Katyn) en los territorios de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

La Gran Cámara dictaminó de forma unánime que Rusia “no ha cumplido con sus obligaciones” para facilitar el examen del caso (artículo 38 de la Convención Europea de Derechos Humanos). La Gran Cámara constató que Rusia hizo investigaciones importantes sobre las matanzas a principios de la década de los noventa del siglo pasado, pero “no se han dado pasos investigadores reales después de mayo de 1998”, según el comunicado de prensa del TEDH. Moscú ratificó la Convención Europea de Derechos Humanos en mayo de 1998.

Durante medio siglo, la URSS culpó de la matanza de Katyn a la Gestapo, pero en 1990, el entonces presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, entregó a su colega polaco Jaruzelski la lista de los fusilados y otros documentos que evidenciaban la autoría soviética del delito. Las investigaciones iniciadas entonces se cerraron en 2004, durante la presidencia de Vladímir Putin, en virtud de una disposición secreta de la Fiscalía Militar. De los 183 volúmenes de la investigación, 36 fueron clasificados como secretos. El tema ha enturbiado las relaciones entre Varsovia y Moscú y es hasta hoy un enorme obstáculo para crear un clima de confianza entre los dos países vecinos. Sigue leyendo Estrasburgo condena a Rusia por negarse a investigar una matanza de 1940

Solferino, la cruel batalla en la que nació la Cruz Roja

Tal día como hoy, hace 154 años, el pequeño pueblo italiano de Solferino se hizo famoso después de que más de 40.000 soldados franceses, piamonteses y austríacos yacieran muertos o heridos en sus puertas sin ningún tipo de atención médica. La masacre, sin embargo, no dejó indiferente a Henry Dunant, un hombre de negocios que, tras ayudar a coordinar la atención de los moribundos y observar sus condiciones infrahumanas, decidió promover la creación de la Cruz Roja Internacional.

Para entender la batalla de Solferino es necesario retroceder en el tiempo hasta 1859, año en que Austria, dirigida por el emperador Francisco José I, envió a su gran ejército contra la región de Piamonte -ubicada al norte de Italia-. Al parecer, esto fue demasiado para el líder francés Napoleón III que, haciendo valer su alianza con este territorio, aprestó a sus tropas para enfrentarse al Imperio austríaco.

Preparativos para la masacre

Desde el comienzo del conflicto se hizo patente la superioridad del ejército francés que, ya veterano y con una gran formación, venció a los austríacos en las primeras escaramuzas. Sin embargo, Francisco José I no estaba dispuesto a consentir una bofetada más. Por ello, ordenó a sus fuerzas retirarse hasta la orilla del río Mincio, ubicado cerca de un pequeño y bello pueblo llamado Solferino y que, hasta ese momento, era absolutamente desconocido en la Historia.

Así, los fusileros y caballeros austríacos se prepararon para hacer frente a los ejércitos que venían en su persecución: el piamontés y el francés. «El emperador de Austria tenía a su disposición […] ciento setenta mil hombres, apoyados por unas quinientas piezas de artillería», explica el fallecido Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja, en su libro«Recuerdo de Solferino». Tal era la importancia de la batalla que el propio Francisco José se puso al mando de sus tropas.

Por su parte, las fuerzas aliadas estaban decididas a acabar con la resistencia austríaca y, de esta forma, expulsar a los invasores del territorio de Piamonte. Sabían que eran inferiores en número, pero la experiencia del ejército francés jugaba a su favor. «Los efectivos de estas fuerzas reunidas eran ciento cincuenta mil hombres y unas cuatrocientas piezas de artillería», completa Dunant en el texto. Sigue leyendo Solferino, la cruel batalla en la que nació la Cruz Roja