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La I Guerra Mundial, en la voz de sus sobrevivientes

Cinco centenarios nos hablan un siglo después de la guerra y de sus vidas a caballo entre dos siglos. Nos prestan sus recuerdos, un extraordinario y valioso eslabón con el pasado.

En El País

 

Dorothy Ellis junto a una foto de su marido, que combatió durante la I Guerra Mundial.

Dorothy Ellis, Reino Unido.

“Se suponía que iba a ser la guerra que acabara con todas las guerras pero no lo fue”

Por Steven Morris (The Guardian)

Durante su noviazgo no surgió el tema de la Primera Guerra Mundial. Fue después de casarse cuando advirtió una cicatriz del tamaño de una moneda en la parte inferior de la pierna de su marido, Wilfred.

“Al principio no hablamos de la guerra”, dice. “Teníamos muchas otras cosas de las que hablar. Y, como a muchos otros hombres de la época, no le gustaba hablar de lo que había vivido. Pero cuando vi la herida le pregunté. Me dijo: ‘Es un agujero de bala’, y entonces empezó a contarme cosas poco a poco”.

Dorothy, de 92 años, es la última viuda superviviente de un soldado británico de la Primera Guerra Mundial. No nació hasta tres años después de la guerra y no se casó con Wilfred hasta 1942. Pero sus recuerdos de él, las conversaciones que mantenía y las escasas reliquias que conserva de cuando él era un adolescente que luchaba en el horror embarrado del Frente Occidental ofrecen un extraordinario, frágil y valioso eslabón con la Gran Guerra.

“Cuando vi la cicatriz me contó cómo le dispararon en el tobillo y casi no podía andar”, recuerda Dorothy. “Se apoyó en el hombro de un amigo que le ayudó a atravesar la tierra de nadie. Llegaban balas de todas partes, pero consiguieron esquivarlas y llegar al otro lado. El amigo le dijo: ‘Aquí estamos, no puedo hacer más por ti’. Wilfred contestó: ‘Muchas gracias’”.

Estaban metiendo a los heridos en carromatos. Wilfred preguntó si podían llevarle y se las arregló para subir. “Ocupó la última plaza”, dice Dorothy.

Wilfred tenía 19 años y no le dejaron remolonear en el hospital. “Había tantos muertos que les ordenaban volver al frente incluso aunque todavía no estuvieran bien del todo”.

Dorothy sabe con exactitud la fecha de la herida porque Wilfred la anotó en la primera página de una Biblia diminuta que llevaba, hoy una reliquia delicada y llena de señales de su servicio. Escribió: “Herido en marzo de 1918”. La siguiente anotación es igual de breve: “Gaseado en agosto de 1918”.

“Fue el fosgeno”, explica Dorothy. El ataque con gas se produjo durante la segunda batalla del Somme. “No pudo eludirlo”, dice. “Fue una batalla terrible. Una vez más, uno de sus amigos le ayudó a llegar a una trinchera vacía. Wilfred me contó que se quedó allí, tendido, esperando y rezando para que se detuviera la lucha. Al cabo de un rato, apareció un soldado alemán que entró de un salto, armado con una bayoneta que apuntó al estómago de Wilfred. Este creyó que le había llegado la hora. Pero, por alguna razón, el alemán se fue. Seguramente, me contó mi marido, creyó que era un pobre diablo y que no merecía la pena el esfuerzo. Nuestros soldados se apoderaron de la trinchera y Wilfred se salvó”.

Una de las cosas que más lamentaba Wilfred era que los soldados supieron con retraso que se había terminado la guerra, en noviembre de 1918. “Al principio no se dio cuenta”, dice Dorothy. “Siguieron luchando, la guerra continuó para ellos. Se enteraron al día siguiente, y fue horrible, porque hubo hombres que murieron o resultaron heridos cuando la guerra ya se había terminado”. Sigue leyendo La I Guerra Mundial, en la voz de sus sobrevivientes

Anteo Zamboni, el niño que casi mata a Benito Mussolini

Símbolo de la lucha antifascista, este muchacho aprovechó una visita del dictador italiano a Bolonia para dispararle cuando pasaba con su descapotable. Pero la bala rebotó y una horda furiosa lo linchó.

en Infobae.com

“Nada puede sucederme antes de que mi obra sea terminada”, le dijo el dictador italiano Benito Mussolini al jefe del partido fascista boloñés, al hacerle entrega de la banda de San Mauricio agujereada por la bala que estuvo a punto de costarle la vida el 31 de octubre de 1926.

Se trataba del cuarto atentado que sufría el “Duce”, con la diferencia de que éste no fue perpetrado por un enemigo feroz, sino por un niño de 15 años que con el paso de los años acabó convirtiéndose en un símbolo de la lucha antifascista italiana.

Aunque tradicionalmente se consideró a Anteo Zamboni como un anarquista prematuro y convencido, esa definición jamás fue probada. Tampoco fueron esclarecidas las motivaciones que lo llevaron a intentar asesinar a Mussolini, que ya se había convertido en el hombre más poderoso de Italia como líder del Partido Nacional Fascista.

Mussolini había viajado a Bolonia para inaugurar el nuevo estadio Il Littoriale y, tras el solemne acto que llevaba semanas preparándose, subió a su coche oficial descapotable y se dirigió a la estación “entre ovaciones delirantes”, según recordó un artículo del diario español ABC.

Fue en ese instante cuando el joven Zamboni aprovechó para intentar llevar a cabo su magnicidio. “El criminal logró colocarse en primera fila entre la muchedumbre y, al pasar el vehículo presidencial, se adelantó e hizo fuego con una pistola que disimulaba en su bolsillo”, contaba el diario católico El Siglo Futuro, que relataba cómo el “Duce” se había salvado por milagro.

“El disparo partió la banda de San Marino y un pedazo de uniforme a la altura del pecho, luego atravesó la manga del chaqué al alcalde de Bolonia”, precisó el artículo periodístico.

A Zamboni no le dio tiempo a hacer ni un disparo más porque inmediatamente una horda de fascistas se le echó encima para lincharlo. Cuando se retiraron, su cuerpo presentaba 14 puñaladas, un balazo y signos de estrangulamiento.

Curiosamente, el hombre que lo identificó como autor del disparo fue el oficial de caballería Carlo Alberto Pasolini, padre del revolucionario cineasta Pier Paolo Pasolini.

La prensa del mundo entero pronto se hizo eco del intento de aquel “niño de quince años de familia honrada” que pudo haber cambiado la historia y al que, años después, le dedicaron una calle en Bolonia.

“Fue identificado por su propio padre, que preocupado por la ausencia de su hijo, salió a buscarlo por la ciudad y, sin poder encontrarlo, se dirigió al retén de Policía, donde le fue presentado el cadáver”, contaba el diario El Sol.

Zamboni jamás pudo aclarar sus motivaciones porque no le dieron tiempo. Y sus padres tampoco, porque fueron acusados de “anarquistas militantes” y condenados a 30 años de prisión por instigadores.

 

Solferino, la cruel batalla en la que nació la Cruz Roja

Tal día como hoy, hace 154 años, el pequeño pueblo italiano de Solferino se hizo famoso después de que más de 40.000 soldados franceses, piamonteses y austríacos yacieran muertos o heridos en sus puertas sin ningún tipo de atención médica. La masacre, sin embargo, no dejó indiferente a Henry Dunant, un hombre de negocios que, tras ayudar a coordinar la atención de los moribundos y observar sus condiciones infrahumanas, decidió promover la creación de la Cruz Roja Internacional.

Para entender la batalla de Solferino es necesario retroceder en el tiempo hasta 1859, año en que Austria, dirigida por el emperador Francisco José I, envió a su gran ejército contra la región de Piamonte -ubicada al norte de Italia-. Al parecer, esto fue demasiado para el líder francés Napoleón III que, haciendo valer su alianza con este territorio, aprestó a sus tropas para enfrentarse al Imperio austríaco.

Preparativos para la masacre

Desde el comienzo del conflicto se hizo patente la superioridad del ejército francés que, ya veterano y con una gran formación, venció a los austríacos en las primeras escaramuzas. Sin embargo, Francisco José I no estaba dispuesto a consentir una bofetada más. Por ello, ordenó a sus fuerzas retirarse hasta la orilla del río Mincio, ubicado cerca de un pequeño y bello pueblo llamado Solferino y que, hasta ese momento, era absolutamente desconocido en la Historia.

Así, los fusileros y caballeros austríacos se prepararon para hacer frente a los ejércitos que venían en su persecución: el piamontés y el francés. «El emperador de Austria tenía a su disposición […] ciento setenta mil hombres, apoyados por unas quinientas piezas de artillería», explica el fallecido Henry Dunant, fundador de la Cruz Roja, en su libro«Recuerdo de Solferino». Tal era la importancia de la batalla que el propio Francisco José se puso al mando de sus tropas.

Por su parte, las fuerzas aliadas estaban decididas a acabar con la resistencia austríaca y, de esta forma, expulsar a los invasores del territorio de Piamonte. Sabían que eran inferiores en número, pero la experiencia del ejército francés jugaba a su favor. «Los efectivos de estas fuerzas reunidas eran ciento cincuenta mil hombres y unas cuatrocientas piezas de artillería», completa Dunant en el texto. Sigue leyendo Solferino, la cruel batalla en la que nació la Cruz Roja

Maquiavelo: 500 años no es nada

El mundo intelectual celebra los quinientos años de “El príncipe” con obras colectivas y nuevas ediciones. Del pasado al presente, pensamientos en discusión.

por Ivana Costa en Revista Ñ

En 1513, mientras vivía en el exilio y en la pobreza, Maquiavelo escribió un pequeño tratado que cambiaría para siempre el curso del pensamiento político occidental. El mundo intelectual celebra los quinientos años de El príncipe con obras colectivas y nuevas ediciones. En la Feria del libro se consiguen dos flamantes traducciones al castellano, publicadas por Colihue y Ariel (en Italia hay por lo menos cuatro versiones remozadas). Se dan a conocer nuevas monografías de interpretación –como la de Corrado Vivanti, que acaba de salir por Paidós—, simposios, conferencias y congresos académicos.

El primer coloquio del año tuvo lugar en enero, en Roma. Especialistas de toda Europa disertaron bajo el lema “El príncipe y el pensamiento de la crisis”, con enfoques bastante específicos: “Maquiavelo y el modelo del Banco San Giorgio de Génova”, por ejemplo. Los seres humanos que viven al margen –y a salvo— de la industria del paper también pueden percibir la importancia del aniversario, la tremenda “actualidad” de El príncipe.

¿Quién podría desmentir su proyección amplificada en la conducta de los gobernantes de hoy? Maquiavelo aconseja aniquilar al rival político; dilapidar los bienes ajenos –lo público— y cuidar la propia riqueza acumulada. “Gastar lo que es de otros no te quita reputación; al contrario, te la aumenta; solamente gastar lo tuyo –dice— te perjudica”. Recomienda faltar a la palabra (“nunca faltarán motivos legítimos para colorear ese incumplimiento”) y ofrecer cada tanto espectáculos que levanten la moral. Sugiere al príncipe rodearse de ministros sabios, que le digan “la verdad” en su esfera de competencia, y evitar a los aduladores. A diferencia de las otras, esta enseñanza parece haber caído en saco roto.

En mi opinión, lo que hoy en día vuelve más fascinante la lectura de Maquiavelo es su conciencia del tipo de trabajo que él está ofreciendo a los gobernantes con este pequeño libro. En la Dedicatoria a Lorenzo de Médicis, explica que El príncipe no es más que el resumen de su “conocimiento de las acciones de los grandes hombres, aprendido con una vasta experiencia de las cosas modernas y una continua lección de las antiguas”. Maquiavelo exhorta a Lorenzo a tomar las riendas de la Italia fragmentada y ofrece su propio análisis político, derivado del estudio del pasado y de las “cosas modernas”. Con “cosas modernas” se refiere Maquiavelo a su propia experiencia como secretario de la cancillería florentina, que le permitió entrar en contacto –en calidad de enviado de la República de Florencia— con los principales líderes políticos de su tiempo: los señores de los estados italianos, el rey de Francia, el emperador Maximiliano de Habsburgo, el papa Julio II, César Borgia; con sus ministros, asesores y capitanes. Maquiavelo debe negociar con ellos apoyo militar, financiamiento, libre comercio o alianza estratégica. Suele hacerlo en condiciones de extrema debilidad para su patria. Conoce así el misterio y la trampa de la real-politik. Sigue leyendo Maquiavelo: 500 años no es nada

Muy buen video sobre el Estado Totalitario

Excelente trabajo realizado por los alumnos de 4º 3era. del IGMG de la profesora Elina Carrasco, en base a la consigna de realizar una presentación virtual sobre: 1- características de totalitarismos, 2- Italia fascista, 3- crear su propio estado totalitario.

¡No se lo pierdan!