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Augusta Ada Lovelace: la creadora del primer programa de computación

ADA LOVELACE 2En 1844, mientras Morse mostraba su telégrafo en Estados Unidos, los científicos británicos discutían una investigación publicada recientemente por alguien de quien sólo se conocían sus iniciales: A.A.L. El trabajo trataba sobre el Motor Analítico, una máquina mítica que había sido desarrollada por el matemático inglés Charles Babbage.

A.A.L. explicaba cómo esta máquina podía manejar operaciones complejas, pero también divisaba un tiempo en el que este artefacto podría encarar toda clase de tareas, tales como crear música.

Veinte años después de la muerte de A.A.L., se hizo público que se trataba de Augusta Ada Lovelace, que resultó ser hija –aunque separada de su padre- del ilustre poeta Lord Byron.

Mientras nunca se completó la máquina de Babbage, el grupo de comandos creados para ésta por Lovelace con el objetivo de generar números Bernoulli, es considerado el primer programa de computación. Charles y Ada estaban adelantados en un siglo a su época.

(Fuente: I fucking love science)

¿Querés saber más sobre el tema?

Ada Lovelace, la primera programadora de la historia

Augusta Ada Byron King en la página del Museo de la Informática de la Universidad Politécnica de Valencia.

Augusta Ada King,  Condesa de Lovelace en Revista de Historia de la Matemática.

 

Roque Sáenz Peña. Un artífice de la Argentina moderna

A 100 años de su muerte, cobra fuerza su legado como hombre capaz de gobernar por encima de sus simpatías y sus odios personales en beneficio del país.

Por María Saenz Quesada  | Para LA NACION

Roque_Saenz_PenaEn la “batalla cultural” que viene librando el gobierno nacional para lograr la reescritura de la historia argentina, el kirchnerismo peronista asume el papel de salvador del pueblo, víctima hasta su llegada al poder de distintas expresiones políticas contaminadas por el liberalismo. Desde esa perspectiva extremista, es poco lo que queda de la historia política de los siglos XIX y XX. Y lo curioso es que hoy se insista en hablar de la responsabilidad del Estado nacional y, al mismo tiempo, se reniegue de la contribución de los gobiernos liberales y conservadores a su construcción. Dicha labor, colocó a la República Argentina en un sitio respetado en el orden mundial, cuya solidez se puso a prueba cuando estalló la Primera Guerra Mundial, un conflicto en el que se mantuvo neutral y en paz con sus vecinos.

Precisamente en coincidencia con el estallido de la guerra, el 9 de agosto de 1914, falleció en Buenos Aires, en su residencia particular de Santa Fe y Billinghurst, el presidente Roque Sáenz Peña, uno de los artífices de la construcción de la Argentina moderna. La muerte del presidente, en el cuarto año de su mandato, conmovió al país. Una multitud de muy diferente extracción social y pertenencia partidaria acudió a las exequias.

“El entierro fue la mayor aglomeración humana que hasta entonces se realizara en Buenos Aires”, afirmaron testigos calificados. “Todo el país lo amaba [.] Es que representaba y representó desde el advenimiento de su candidatura el papel de un redentor, sincero y puro, como es siempre un redentor”, observó el politólogo Rodolfo Rivarola, en busca de una explicación al carácter masivo del homenaje. Sigue leyendo Roque Sáenz Peña. Un artífice de la Argentina moderna

La delirante historia de Hipólito Bouchard, por Osvaldo Soriano

La California argentina

Osvaldo Soriano

“Ahí va Hipólito Bouchard, viento en popa y cañones limpios, a arrasar la California donde no están todavía el Hollywood del cine ni el Sillicon Valley de las computadoras. Lleva como excusa la flamante bandera argentina que ha hecho reconocer en Kameha-Meha, aunque los oficiales de su estado mayor se llamen Cornet, Oliver, John van Burgen, Greyssa, Harris, Borgues, Douglas, Shipre y Miller.

El comandante de la infantería, José María Piris, y el aspirante Tomás Espora son de los pocos criollos a bordo. Entre los marineros de la “Argentina” y la “Chacabuco” van decenas de maleantes recogidos en los puertos del Asia, 30 hawaianos comprados al rey de Sandwich, casi un centenar de gauchos mareados y diez gatos embarcados en Karakakowa para combatir las ratas y pestes.

Al terrible Bouchard, como a todos los marinos, lo preocupa la indisciplina: sabe que algunos de los desertores que habían sublevado la “Chacabuco” en Valparaíso se han refugiado en la isla de Atoy y quiere darles un escarmiento. Manda a José María Piris que se adelante a bordo de una fragata de los Estados Unidos e intime al rey que protege a los rebeldes.

Antes de partir, los piratas norteamericanos, que roban cañones y los revenden, dan una fiesta a la oficialidad de las Provincias Unidas: corre el alcohol, se desatan las lenguas y un irlandés con pata de palo comenta, orgulloso, la intención argentina de bombardear la California. El capitán de los piratas anota: en la bodega lleva doce cañones recién robados, y se adelanta con la noticia a Monterrey -la capital de California-, podrá venderlos a cinco veces su precio.

El rey de Atoy no sabe donde quedan las Provincias Unidas, nunca oyó hablar de la nacionalidad argentina y teme una represalia española. Piris lo amenaza con la cólera del infierno, y el rey, por las dudas, hace capturar a los sublevados entre los que se encuentra el cabecilla. El comandante duerme en la playa y cuando divisa los barcos de Bouchard se hace conducir el bote para dar la buena nueva.

El francés desconfía: en la entrevista con el rey comunica la sentencia de muerte para los asilados en Atoy y trata, como en Karakakowa, de hacer reconocer la soberanía argentina. El rey se insolenta y dice, muy orondo, que los prisioneros se le han escapado.

“Comprometidos así la justicia y el honor del pabellón que tremolaba en mi buque, fue necesario apelar a la fuerza”, cuenta Bouchard en sus Memorias. En realidad, basta con amagar. El rey manda un emisario a parlamentar a la “Argentina” y lleva a los prisioneros a la playa. Bouchard baja, arrogante y triunfal, les lee la sentencia y ahí nomás fusila a un tal Griffiths, cabecilla del amotinamiento. A los otros los conduce al barco y les hace dar “doce docenas de azotes”. El 22 de diciembre de 1818 llega a las costas de Monterrey sin saber que los norteamericanos han armado la fortaleza a precio vil. Bouchard traza su plan: pone 200 hombres de refuerzo en la corbeta “Chacabuco”, les hace enarbolar una engañosa bandera de los Estados Unidos y la manda al frente a las ordenes de William (o Guillermo) Shipre.

Ya nadie recuerda la letra del Himno Nacional y Shipre hace cantar cualquier cosaantes de ir al ataque. Están calentándose los pechos cuando advierten que cesa el viento y la “Chacabuco” queda a la deriva. Desde el fuerte le tiran diecisiete cañonazos y no fallan ninguno. La “Chacabuco” empieza a naufragar en medio del desbande y los gritos de los heridos. Shipre se rinde enseguida. “A los diecisiete tiros de la fortaleza tuve el dolor de ver arriar la bandera de la patria”.

Todo es desolación y sangre en la “Chacabuco” pero Bouchard no quiere pasar vergüenza en Buenos Aires. Las Provincias Unidas de la Revolución han autorizado a más de sesenta buques corsarios para que recorran las aguas con pabellón celeste y blanco y las presas capturadas son más de cuatrocientas. De pronto, la joven nación esta asolando los mares y las potencias empiezan a alarmarse. Todavía hoy la Constitución argentina autoriza al Congreso a otorgar patentes de corso y establecer reglamento para las presas (art. 67, inc. 22). Sigue leyendo La delirante historia de Hipólito Bouchard, por Osvaldo Soriano

Reabren el cine más antiguo del mundo

El Teatro Eden, al sur de Francia, fue testigo de las primeras proyecciones del trabajo de los hermanos Lumière en 1895.

por Juan Peces, en El País Cultura.

 En 1895, los hermanos Auguste y Louis Lumière, inventores del cinematógrafo, filmaron la Llegada de un tren a la estación de La Ciotat (Nota del blog: película agregada por Cartelera de Historia), uno de los primeros documentos fílmicos de los que se tiene noticia. Según los relatos —más o menos verídicos—, algunos espectadores se salían de las proyecciones porque creían, atemorizados, que el tren iba a irrumpir en la sala. No menos espectacular, por su importancia simbólica, es la reinauguración, en la misma ciudad del sur de Francia donde fueron filmadas esas imágenes, del Teatro Eden, considerada como la sala de cine más antigua del mundo en activo.

“Estamos entusiasmados”, afirma la presidenta de la asociación La Ciotat Berceau du Cinéma (Cuna del cine), Monique Valéri. “Desde que la sala fuera cerrada por razones de seguridad, hemos estado 32 años batallando para que la sala fuera reabierta”. En el Eden ha celebrado este colectivo su festival de cine dedicado a la ópera prima francófona. Esta noche, la sala abre sus puertas de nuevo. Valéri remite a otra asociación, Lumières de l’Eden, que han sido “los guardianes del templo, encargados de buscar los apoyos necesarios para poder resucitar la sala”. Sigue leyendo Reabren el cine más antiguo del mundo

¿Es Hawai española?

La cartografía española capturada en Manila, y recopilada por Alexander Dalrymple, aporta nuevos elementos para reivindicar el pasado español de Hawai.

por JESÚS GARCÍA CALERO CALEROJE / MADRID, en Abc.es
Día 30/09/2013
Detalle con las Islas Bolcanes y Farfana, hoy las Hawái. (Abc.es)
Detalle con las Islas Bolcanes y Farfana, hoy las Hawái. (Abc.es)

El pasado español de las Hawái, mal conocido y sistemáticamente obviado por la historiografía anglosajona, cobra actualidad de la mano de un investigador que ultima un relato documentado que cambiará elementos importantes de lo que conocemos sobre la preparación de los viajes de James Cook, entre otras cosas de cómo consiguió la información que le llevó al «descubrimiento» de Hawái después de 250 años de navegación española por esas aguas, cuyo legado aún no se conoce bien.

La investigación del abogado José María Lancho arranca en un juzgado de Hawái. Una vez más, los restos de un naufragio significan demasiado, mucho más de lo que querrían los cazatesoros. La compañía Kohala Coast Enterprises (KCE), afirma haber hallado el 23 de noviembre de 2011 lo que sin duda es un pecio de origen español y ha pedido al juez que mantenga en secreto el lugar y le otorge exclusivos derechos de explotación. Pero en una carta a Gary Crothers, consejero delegado de KCE, la agencia estadounidense para el océano (NOAA) le advierte de que EE.UU. debe cooperar con los Gobiernos sobre la excavación de sus naufragios: «Entendemos por su último email que está especialmente preocupado por la posibilidad de consultar o cooperar con el Gobierno de España». Parece increíble.

El abogado se puso a investigar y halló un asunto cultural de mayor profundidad, como son las zonas de sombra que rodean los «descubrimientos» de Cook. El marino es, merecidamente, un mito naval, pero el aura intocable no se compadece con los documentos que José María Lancho ha podido encajar como un puzzle. Y la arqueología puede estar a punto de poner en evidencia lo que la historiografía nunca quiso alumbrar y que se resume así: 1) que lacartografía española guardada en Manila y tomada por los Ingleses en 1762 hizo posible que el «Endeavour» navegase directamente hacia sus grandes objetivos en un mar desconocido, confirmando la tesis del historiador Agustín Rodríguez González; y 2) que hubo una persona fundamental, que fue Alexander Dalrymple, quien proporcionó a Cook los mapas y preparó el viaje, desde mucho antes de que el Almirantazgo lo eligiera.

«De la misma forma que Drake solo pudo dar la vuelta al mundo utilizando pilotos españoles secuestrados, como afirma Rodríguez González, sin la toma de Manila habrían sido imposibles los viajes de Cook», opina Lancho, que ha podido analizar escritos apenas tenidos en cuenta por la historiografía inglesa. En 1767, un año antes del viaje, Dalrymple se compara a Colón y Magallanes, sus modelos, admite que la exploración del Pacífico es su pasión y su dedicación desde 1759 y también que «adquirió, entre los españoles, algunos papeles muy valiosos, e indicios de autores españoles en la materia, cuyas obras también se procuró», según confiesa hablando de sí mismo en tercera persona. Dalrymple había estado en Manila, llegando a ser gobernador, y llevaba mucho tiempo recopilando información desconocida para los británicos y tenía más experiencia que nadie, por lo que se postula para capitanear el viaje. Pero el Almirantazgo precisaba para la empresa un héroe limpio, sin sospechas de espionaje, ni de deudas intelectuales con una potencia enemiga. Ese iba a ser Cook, que aún no era ni teniente. Sigue leyendo ¿Es Hawai española?