Cartelera de Historia
Rincón de herramientas, información, textos, actualización bibliográfica y mucho más.Bienvenida culposa
¡Bienvenidos a este blog! Lamento decir que comenzaré con una disculpa general: en primer lugar, sé que en la blogósfera hay demasiados blogs, y éste no hace más que sumarse al alegre montón de vituperados amateurs de la cultura. (Me hago cargo de mi inexperiencia y falta de talento.) En segundo lugar, miren si habré dudado de esto que mi primer post es un artículo del gran Umberto Eco con un despliegue de muy razonables críticas a este medio de comunicación. (Me hago cargo de mis contradicciones.) En fin, hay otras muchas razones para pedir indulgencia, pero no las escribiré porque sé que bastará un click para que cualquiera que se sienta abrumado por la mediocridad o simplemente aburrido u otra cosa se las pique de aquí sin el menor remordimiento. Este blog es para compartir entre gente de distinta edad que se interesa por la Historia. En ellos deposito mi confianza, pues como dijo Bioy Casares que dijo Stevenson sobre la relación escritor-lector: “los lectores son mucho más inteligentes que nosotros”.
¿Cómo navegar por “Cartelera”?
En respuesta a las constantes demandas de nuestros visitantes, el equipo de “Cartelera” ha decidido publicar algunas pistas para navegantes perezosos, impacientes, temerosos, desconfiados o salames en general que vienen a parar a estas playas digitales y no encuentran lo que buscan.
“Cartelera”, como se puede observar, está dividida en 4 columnas que contienen: Leer el resto de esta entrada »
Reivindicación de Trotsky
Las actas de la Comisión Dewey, ahora publicadas, prueban la falsedad de las acusaciones estalinistas contra Trotsky.
Por: ISMAEL BERMUDEZ para Revista Ñ
Hace ya bastante tiempo que la opinión pública mundial sabe con certeza, algo que no ocurría en la época: que las calumnias sistemáticas de Stalin y de los voceros internacionales del aparato controlado por la burocracia de Moscú contra León Trotsky fueron una pieza central para liquidar a toda la dirigencia que había comandado la Revolución de Octubre de 1917 cuya mayoría no compartía ni la teoría de la revolución permanente ni la caracterización de Trotsky sobre el Termidor ruso (la contrarrevolución piloteada por Stalin) ni la que caracterizaba a Stalin como un bonapartista cuya política conducía a la restauración capitalista.
Pero el 10 de abril de 1937, cuando en la Casa Azul de Frida Kahlo en Coyoacán, México, comenzaron las sesiones de la Comisión Dewey, un Tribunal constituido por grandes personalidades de la época a pedido de Trotsky para juzgar sus supuestas actividades contrarrevolucionarias, de espionaje y sabotaje contra la Unión Soviética que había lanzado Stalin, se estaban celebrando los Procesos de Moscú. Y el régimen de Stalin se encontraba en el momento de mayor crisis interna y sobrevivía a fuerza de crímenes, incluso de sus propios partidarios, y del terror. La política internacional de acercamiento a las “potencias democráticas” y los frentes populares había concluido en un completo fracaso y el régimen se encontraba aislado incluso de las propias masas en vísperas de una guerra inminente.
Los “juicios de Moscú” fueron acompañados por la masacre de decenas de miles de trotskistas y de otras corrientes de izquierda en los campos de concentración stalinianos. Fueron construidos sobre la base de “confesiones” arrancadas bajo la tortura y de una completa desmoralización política de los acusados, que pagaron de este modo su complicidad con el establecimiento del termidor. Leer el resto de esta entrada »
El espacio público en América en el siglo XIX
Para muchos historiadores, acaso uno de los cambios decisivos tras el derrumbe del régimen colonial americano fue la aparición de un espacio público, concepto de raíz habermasiana que no por inasible o equívoco ha dejado de tener adeptos. Conformada históricamente en el siglo XVIII, en esa esfera mediadora entre el Estado y la sociedad civil los ciudadanos darían origen a la opinión pública tras un intercambio razonado de impresiones sobre asuntos de interés común. Por cierto, sin el aporte decisivo de la imprenta para la circulación masiva de las ideas, seguramente este proceso hubiera sido muy distinto.
Singularmente, en América la opinión pública habría aparecido como producto de los debates políticos que suscitó la crisis de la monarquía hispánica, y no como efecto de una “esfera pública literaria” previa. Una nueva noción de soberanía, más radical que la monárquica, engendró nuevos poderes públicos que dieron fundamento a las autoridades y a las leyes. Con el tiempo, nuevos lenguajes, sociabilidades modernas, debates en torno a la naturaleza de la representación política, fueron sustituyendo a aquellos predominantes durante el Antiguo Régimen.[1]
La prensa periódica nació precisamente hacia finales del período colonial. Debió rivalizar con otros instrumentos menos formales de divulgación —el rumor, el libelo, el panfleto—, y tenía la misión de informar a los súbditos de las medidas de gobierno. Leer el resto de esta entrada »
El teatro hace historia
La escena mira hacia atrás. La cartelera se ha poblado de hechos reconocibles, de los que otorgan identidad. Los sucesos de Mayo de 1810, pero también La Semana Trágica o los violentos años ‘70 en clave teatral.
Por ADYS GONZÁLEZ. DE LA ROSA ESPECIAL PARA CLARÍN
La temporada teatral 2010 muestra en su cartelera una destacada presencia de obras que indagan en la historia argentina. En ese sentido, varios directores abordan acontecimientos bajo puntos de vista y estéticas muy disímiles que se presentan en salas tanto del teatro alternativo como oficial.
Los abordajes abarcan desde los sucesos previos a las guerras de independencia, como el caso de Andrés Mangone en La plebe , hasta los movimientos políticos de los ‘70 revisados, entre otros, por Susana Torres Molina en Esa extraña forma de pasión . Además, se advierte un interés especial en aspectos referidos a la Revolución de Mayo.
En este caso, la celebración del Bicentenario ha servido como un factor convocante para revisar desde el teatro hechos que abren resonancias y cuestionamientos al presente. “Hoy los refutadores de leyendas desvalorizan la revolución, compiten con los próceres, y dejan el sabor de que no vale la pena hacer nada, porque será desestimado en el futuro -comenta Eva Halac-. Es difícil cambiar la realidad sin referentes del pasado”.
La directora está al frente, en el Teatro de la Ribera, de 1810 , un texto en verso de Martín Coronado estrenado hace 100 años por la compañía Podestá-Vittone. Halac expone las consecuencias de las guerras de independencia desde el punto de vista de una familia española. “La obra habla de la patria, como una emoción universal, loca y muy humana. Pienso que la patria es una imagen cargada de teatralidad y también es una construcción poética alrededor de algunas de nuestras contradicciones –continúa la directora. Por otro lado, la Revolución de Mayo es un tema que trabajo desde hace muchos años a través de la experimentación teatral con mi compañía de títeres”. Leer el resto de esta entrada »
Carlo Ginzburg: “Yo no escribo verdad entre comillas”
¿Son posibles las historias nacionales en una era global? ¿Cómo se relaciona la novela con lo real? ¿Afectan los medios de comunicación la tarea del historiador? En este diálogo, las opiniones del autor de “El hilo y las huellas”, recién publicado.
por Héctor Pavón, en Revista Ñ
Es domingo al mediodía en Bologna; amanece en Buenos Aires… Carlo Ginzburg, el historiador italiano sinónimo de microhistoria, escucha y rescatista de voces subalternas, investigador de brujas, chamanes, molineros, cuenta por teléfono que todavía espera vivir su mejor época. Ginzburg es un viejo conocido de algunas aulas de la universidad de Buenos Aires. En la carrera de historia fue difundido por José Emilio Burucúa y en Ciencias Sociales por Aníbal Ford.
Aquí se acaba de publicar El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio (FCE), libro al cual se refiere en esta charla. Se trata de un texto donde circulan inquisidores, caníbales, seres olvidados por la Historia; también habla a través de Montaigne, Voltaire, Stendhal, Auerbach, Kracauer. La historia y sus versiones reales, falsas y ficticias lo mantienen en vilo. “Los historiadores (y, de un modo distinto, los poetas) hacen por oficio algo propio de la vida de todos: desenredar el entramado de lo verdadero, lo falso y lo ficticio que es la urdimbre de nuestro estar en el mundo”, escribió. De todo ello habla en esta entrevista.
-En su libro, usted se refiere al “descubrimiento” del Medioevo, de los chamanes, por ejemplo. ¿Usa esa palabra en sentido irónico?
-Se mezclan. En el descubrimiento hay un fuerte elemento de construcción intelectual; no sale de la nada. Trato de reconstruir el horizonte cultural en el cual se produce este descubrimiento. En ese sentido, no hablaría de uso irónico del término. Sin embargo, no es que los chamanes están ahí y los europeos los descubren; es un camino muy dificultoso, tortuoso y los preconceptos, las expectativas, las ideologías, los deseos, los miedos de quien descubre entran a formar parte del descubrimiento. Leer el resto de esta entrada »





























